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domingo, 23 de octubre de 2011

Día Mundial de la Alimentación. ¿Nos conciencia?

Bajo el lema “Precios de los alimentos: de la crisis a la estabilidad”, el domingo 16 de octubre se celebró el Día Mundial de la Alimentación, fecha proclamada en 1979 con el consenso de los 152 países, entonces miembros, de las Naciones Unidas. La finalidad: “concienciar a los pueblos del mundo sobre el problema alimentario mundial y fortalecer la solidaridad en la lucha contra el hambre, la desnutrición y la pobreza”. Erradicar el hambre y la pobreza extrema en el mundo es el primero de los ocho objetivos del milenio que la ONU tiene en proceso para cumplir en el 2015. http://goo.gl/rxEVD

Según datos publicados en el último informe de la FAO (http://goo.gl/lPUY), entre 2006 y 2008, más de 850 millones de personas sufrían subnutrición o hambre crónica en el mundo, o lo que es lo mismo, no cubren las necesidades mínimas para subsistir. Si bien las expectativas de entonces eran continuar trabajando para disminuir esa cifra en un 15%, lo cierto es que, la actual crisis económica mundial ha llevado al traste esa visión esperanzadora. Tanto es así, que el cálculo de la FAO sobre personas hambrientas en 2010 era de 925 millones. El incremento de precios de los últimos años en los alimentos y en toda la cadena de producción y distribución hace dibujar un futuro poco halagüeño, especialmente, para aquellos países pequeños, dependientes de las importaciones, donde los recursos son escasos, están mal gestionados y sufren de sobrepoblación.



Y mientras 925 millones de personas no tienen qué llevarse a la boca, los países industrializados desperdician 220 toneladas de alimentos al año, según datos de la FAO. Un desperdicio de alimentos que se produce durante toda la cadena alimentacia: recolección, distribución, exposición y consumo. Desde el pimiento con forma extraña que no se recolecta, al yogurt caducado en la nevera - desde ayer- que termina en el cubo de la basura. Una prueba más de la paradoja de este mundo en el que vivimos. Lo que para el consumidor industrial es un desperdicio, para un somalí sería un artículo de lujo.

Hay que hacer un ejercicio profundo de reflexión individual y colectiva. Hay que tener presente, más a menudo, que los recursos naturales son limitados, que el encarecimiento de los precios depende, en gran medida, de nuestro comportamiento como consumidores, que la pirámide de población ya está invertida - por lo que necesitaremos más por más tiempo-; que el cambio climático es una realidad y que influirá en el reparto y concentración de población y recursos. Es, por tanto, vital aplicar principios de solidaridad y de visión colectiva. De lo contrario, se confirmará las afirmaciones de Charles R. Darwin, (1809-1982) en su teoría de la evolución, donde afirmaba que las poblaciones, terminarían luchando por los recursos y sólo sobrevivirían los más fuertes.





 


Referencias:
http://www.fao.org/getinvolved/es/

http://www.un.org/spanish/millenniumgoals/

http://www.fao.org/hunger/hunger-home/es/

Autor: Paz Ruiz-Zorrilla

martes, 6 de septiembre de 2011

Mogadiscio











Incluso la descripción de esta ciudad en la Wikipedia resulta pobre y escuálida en español. Veinte años de guerra y destrucción la han convertido en la capital del hambre, de la hambruna, de lo que UNICEF llama, con lo que parece un eufemismo, “crisis nutricional”

De Somalia supimos ya hace años que es un país caótico cuando la piratería en sus costas amenazaba cada día el transporte marítimo internacional. Para entonces, la prioridad era garantizar la seguridad de los buques. Poco se supo de los grandes proyectos de ayuda financiera y fortalecimiento de las estructuras estatales que entonces se iniciaron por la ONU, la Unión Europea y la Unión Africana. 


Hoy Somalia forja su historia de guerra y hambre asediada por una milicia radical, Al Shabah, que pretende instaurar en la región un régimen islámico desquiciado, que niega la situación de hambruna en el territorio, dificulta la asistencia del Programa Mundial de Alimentos y prohíbe a los somalíes salir del país. Tribus, clanes, milicias, señores de la guerra, sequía, políticas de desarrollo inútiles, hambre, muerte. La historia se repite una vez más y, mientras tanto, los datos indican que la producción anual de alimentos permitiría dar de comer al doble de la población que hay en el mundo. Los mismos datos que confirman que algunos espectadores cambian de canal cuando aparecen noticias relacionadas con el dolor o con el hambre.[1]

Desconozco el grado máximo de sufrimiento o deshumanización al que puede llegar el ser humano, aunque la noticia de una mujer obligada a abandonar en el desierto a uno de sus hijos para salvar a otro me da cierta idea de ello. 


También desconozco hasta qué punto la saturación de noticias relacionadas con el hambre o la proliferación de fotos de niños convertidos en ojos y huesos puede contribuir a que sigamos mirando hacia otro lado. “Una única muerte es una tragedia, un millón de muertes es una estadística”, afirmaba Stalin. 

Pero la realidad es tal y como la describen las asociaciones humanitarias: la población de Somalia y de algunas regiones de Etiopía y Kenia agoniza.

Vivimos tiempos en que cada día vemos abrirse nuevos frentes combativos de lucha social. Que la dignidad del Cuerno de África sea también uno de ellos.


Por: Rocio Orovengua.


(1) http://www.rtve.es/alacarta/videos/informe-semanal/informe-semanal-somalia-olvido/1183781/